El fantasma de la pobreza resurge en Alemania: el país más ahorrador teme quedarse sin dinero para sostener su jubilaciónEl fantasma de la pobreza resurge en Alemania: el país más ahorrador teme quedarse sin dinero para sostener su jubilaciónEl fantasma de la pobreza resurge en Alemania: el país más ahorrador teme quedarse sin dinero para sostener su jubilación
Alemania ya no es, ni mucho menos, lo que era. La antigua locomotora de Europa atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas.
La mayor economía de Europa acumula seis años de crecimiento prácticamente estancado y empieza a cuestionar algunos de los pilares que durante décadas sostuvieron su modelo social y económico.
El país que simbolizaba estabilidad, disciplina fiscal y bienestar afronta ahora un escenario marcado por el envejecimiento poblacional, la pérdida de competitividad industrial y el miedo creciente a una jubilación insuficiente.
Los culpables también vienen de fuera: la competencia industrial de China, las tensiones comerciales con Estados Unidos y el aumento de los precios energéticos tras la guerra de Ucrania han erosionado el modelo basado en exportaciones de alto valor añadido y energía relativamente barata.
Y por si esto fuera poco, Berlín afronta nuevos desafíos presupuestarios ligados al aumento del gasto militar y a la necesidad de modernizar infraestructuras y sectores estratégicos.
Las pensiones alemanas pierden poder de protección
Uno de los mayores focos de preocupación se encuentra en el sistema público de pensiones. Alemania mantiene una de las tasas de sustitución más bajas entre las grandes economías desarrolladas. Esto significa que la pensión pública representa una parte reducida del último salario percibido antes de retirarse.
Según los últimos datos de la OCDE, un trabajador medio alemán que se incorpore hoy al mercado laboral recibirá una pensión equivalente al 53,3% de su sueldo previo a la jubilación. La media de la OCDE se sitúa en el 63,2%, mientras que en España ronda el 80%.
El problema afecta especialmente a los salarios bajos. Alemania aparece entre los pocos países desarrollados donde la diferencia entre la protección de rentas medias y bajas es muy reducida, limitando así la capacidad redistributiva del sistema.
Esta situación preocupa cada vez más en un país donde la inflación, el encarecimiento de la vivienda y el aumento del precio de servicios básicos están deteriorando el poder adquisitivo de los hogares.
El envejecimiento amenaza la sostenibilidad del modelo
Las previsiones demográficas complican todavía más el panorama. La población en edad de trabajar podría reducirse un 23% durante las próximas cuatro décadas, un desplome muy superior al registrado en la mayoría de economías avanzadas.
El envejecimiento de la población incrementará la presión sobre las cuentas públicas y obligará a financiar un mayor número de jubilaciones con menos trabajadores activos cotizando al sistema.
Ante esta realidad, el Gobierno alemán ya estudia reformas para contener el gasto social y fomentar una vida laboral más larga. El debate político se ha intensificado tras las referencias del canciller Friedrich Merz a la posibilidad de que las pensiones públicas del futuro se conviertan únicamente en una cobertura básica.