¿Pueden la Bolsas vivir de las rentas?¿Pueden la Bolsas vivir de las rentas?¿Pueden la Bolsas vivir de las rentas?
El alza del petróleo, superando durante muchas jornadas los 100 dólares por la guerra de Oriente Próximo ha permitido la revalorización de los mercados de acciones. Los datos de inflación al alza que aventuran subidas de tipos tampoco provocaron la huida del inversor y ni siquiera ha afectado la escalada alcista de los bonos tanto a corto como a largo plazo.
Tipos de interés más altos de los bancos centrales que buscan controlar la inflación del 3,2% en Europa y del 4,2% interanual en Estados Unidos. Esto supone ajustar valoraciones de las acciones (aunque suele ser más habitual utilizar los bonos) y el encarecimiento del crédito empresarial que va directamente a reducir los beneficios.
El buen comportamiento de las Bolsas en lo que va de año se explica en el crecimiento de los beneficios empresariales en el primer trimestre del año, además de las fuertes inversiones de la Inteligencia Artificial (IA) que salpican a muchos valores tecnológicos con fuertes compras de chips, además de la infraestructura necesaria para este negocio cuya rentabilidad aún está por descubrir.
Supongo que esta subida de tipos del BCE ya estará descontada en el precio ante la unanimidad de los analistas en la que aparece sólo como voz discordante la gestora británica Schroders, que no espera movimientos del precio del dinero en todo el año. Si la inflación se hace persistente, el conflicto de Irán se prolonga, y empiezan a conocerse perdedores de la IA, es muy probable que los mercados de acciones tengan una corrección severa, acompañada de tipos de interés más altos tanto a corto como a largo plazo. La caída de la actividad económica sería irremediable.
Los mercados de acciones, sin embargo, guardan un as bajo la manga si no alcanzamos los escenarios más críticos. Y el título de este comentario de opinión recoge ese colchón que permite a los accionistas estar tranquilos. Vivir de las rentas, es decir, de la rentabilidad por dividendo que ofrecen las acciones y que aún pagarán a lo largo de este año. Porque 2026 es un año muy especial en cuanto a retribución al accionista. Tanto por el lado de la recompra de acciones como por los dividendos ya prometidos.
En el mercado que mejor conocemos, el que forma la cartera del Ibex 35, nada menos que 24 compañías han subido el dividendo que pagarán este año, después de un 2025 de fantásticos resultados. Así, cualquier recorte brusco en el precio de las acciones elevará de forma mágica la rentabilidad por dividendo, invitando a los accionistas a entrar para garantizarse esa ganancia que superará con creces a la de los activos de renta fija.
Esto se convierte en una garantía extra del mercado si todo se complica, y sacará a luz a los cazadores de gangas. La Bolsa española podrá vivir de las rentas si el terremoto bursátil que pueda producirse es de grado medio. Lógicamente, un revés muy brusco haría, al menos momentáneamente, olvidar estos pagos crecientes. Pero siempr