Dow Jones apunta a los 52.000 puntos con petróleo, China y la IA en el focoDow Jones apunta a los 52.000 puntos con petróleo, China y la IA en el focoDow Jones apunta a los 52.000 puntos con petróleo, China y la IA en el foco
Wall Street encara la apertura de este lunes con avances, después de cerrar el viernes con un comportamiento mixto y en una semana marcada por la tensión geopolítica, el petróleo y el giro de la Reserva Federal. En concreto, el S&P 500 subió un 0,17% hasta los 7.650,50 puntos y el Nasdaq Composite ganó un 0,39% hasta los 26.522,55 puntos. El DOW JONES, por su parte, cedió un 0,18% hasta los 51.682,64 puntos.
De cara a la sesión de hoy, la apertura viene claramente al alza: el Dow Jones sube un 0,54% hasta los 51.963,38 puntos, mientras que el S&P 500 avanza un 0,55% en los 7.692,52 puntos, y el Nasdaq Composite repunta un 0,75%, hasta los 26.722,52 puntos.
El principal alivio llega del petróleo, que retrocede alrededor de un 2% y vuelve a situarse cerca de los 100 dólares por barril. La mejora de los flujos de crudo a través del estrecho de Ormuz permite al mercado rebajar, de momento, parte del temor a nuevas interrupciones del suministro. Después de varias sesiones en las que el riesgo de una escalada en Oriente Medio había disparado las cotizaciones energéticas, cualquier señal de normalización ofrece un balón de oxígeno a las bolsas y reduce la presión sobre las expectativas de inflación.
A este respiro energético se suma el optimismo generado por las conversaciones entre Estados Unidos y China antes del encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping de esta semana. Las reuniones entre el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y representantes chinos han permitido avanzar en cuestiones comerciales y han abierto además un canal de diálogo sobre los riesgos asociados a la inteligencia artificial. El mercado interpreta estos contactos como una señal de que ambas potencias mantienen abierta la vía de negociación pese a la competencia tecnológica y comercial. La expectativa es que la reunión de Trump y Xi pueda traducirse en nuevos avances sobre comercio y suministro tecnológico. Cualquier señal de entendimiento reduciría la incertidumbre para las empresas y podría favorecer especialmente a los sectores más expuestos al comercio internacional y a la tecnología.
Por otro lado, el mercado vuelve a mirar a los beneficios empresariales. El problema es que todavía hay varios riesgos sobre la mesa: unos costes de financiación elevados, una inflación condicionada por la energía y el enorme volumen de capital necesario para sostener la carrera por la inteligencia artificial. Precisamente, la financiación de esta inversión empieza a convertirse en una cuestión relevante para Wall Street. Las grandes tecnológicas cuentan con una elevada capacidad financiera, pero el desarrollo de centros de datos y nueva infraestructura también está impulsando el endeudamiento de otros operadores. La clave será comprobar si el crecimiento de los beneficios generado por la IA termina justificando el volumen de inversión necesario para desarrollarla.
En el lado empresarial, Meta acelera su estrategia de