¿Conoces el efecto de la curva J en las inversiones menos líquidas?¿Conoces el efecto de la curva J en las inversiones menos líquidas?¿Conoces el efecto de la curva J en las inversiones menos líquidas?
El equipo de Bankinter ha elaborado un interesante artículo sobre la llamada curva J de algunas inversiones El concepto aprovecha la forma de la letra J y se utiliza desde hace años en ámbitos como el capital privado, infraestructuras, inmobiliario, venture capital u otros activos privados. Así, en determinadas inversiones, los costes y el esfuerzo inicial suelen llegar antes que los posibles resultados. Unos activos que ya están al alcance del pequeño inversor, tras levantarse las barreras a estas inversiones salvo, lógicamente, en el caso del mercado inmobiliario donde nunca existieron.
Desde la entidad financiera ponen el ejemplo de alguien que abre un negocio. Inicialmente tiene que alquilar un local, reformarlo, comprar equipos, contratar personal, invertir en tecnología, obtener licencias o asumir gastos iniciales. Esto suele provocar una rentabilidad negativa en los primeros años antes de generar ingresos estables y posibles beneficios. Igualmente, si compráramos una vivienda para reformar, alquilar y vender. Al principio tendríamos más gastos que ingresos y con el paso de los años llegaría la rentabilidad.
Es decir, en este tipo de inversiones, durante esa primera fase, el negocio puede consumir recursos. Eso no significa necesariamente que vaya mal. Puede ser simplemente la etapa de puesta en marcha. La clave estará en sí, con el tiempo, ese negocio consigue crecer, generar ingresos y valer más de lo que costó ponerlo en marcha.
Con algunas inversiones de largo plazo sucede algo parecido. Primero se identifican oportunidades, se formalizan operaciones, se despliega el capital y se empieza a trabajar en la creación de valor. Los resultados, si llegan, suelen necesitar tiempo.
“Si representáramos en un gráfico temporal la rentabilidad anual de estos dos ejemplos, tendría una forma de J, ya que al principio baja (es negativa) y posteriormente, si todo va bien, mejora”, explican en Bankinter.
La curva J puede producirse por varios motivos y reducir, incluso el valor liquidativo de fondos de capital riesgo, por ejemplo:
Costes iniciales de constitución, análisis, estructuración o gestión.
Despliegue progresivo del capital: no todo se invierte ni empieza a generar valor desde el primer día.
Activos que necesitan tiempo para madurar.
Valoraciones prudentes en las primeras fases.
Más gastos que ingresos en los primeros años de las inversiones hasta que éstas empiezan a florar su deseado valor.
Proyectos cuyo valor depende de mejoras futuras, ventas posteriores o generación de flujos a largo plazo.
Por eso, en algunos productos ilíquidos y de largo plazo, el valor liquidativo puede situarse inicialmente por debajo del valor de partida. No tiene por qué ser una anomalía.