El auge de las salidas a bolsa bajo el liderazgo de SpaceX pone el foco en la gobernanzaEl auge de las salidas a bolsa bajo el liderazgo de SpaceX pone el foco en la gobernanzaEl auge de las salidas a bolsa bajo el liderazgo de SpaceX pone el foco en la gobernanza
La temporada de salidas a bolsa sin precedentes está poniendo a prueba los principios de la democracia accionarial. Mientras los fundadores de las empresas buscan un control más estricto y los reguladores se inclinan a favor de la dirección, las decisiones de gobernanza que se tomen hoy tienen importantes implicaciones a largo plazo para los mercados bursátiles.
La salida a bolsa el mes pasado de SpaceX —la empresa de Elon Musk dedicada al sector aeroespacial, las comunicaciones por satélite y la inteligencia artificial—, valorada en 85.000 millones de dólares, fue un acontecimiento importante en los mercados. También supuso una declaración de intenciones significativa en materia de gobernanza corporativa.
Se podría esperar que la estructura de acciones de doble clase de la empresa, que confiere un poder de voto desproporcionado a su fundador, sirva de modelo para la próxima oleada de salidas a bolsa de gran repercusión. Se espera que OpenAI y Anthropic sigan el mismo camino en los próximos trimestres. El argumento es conocido: el control concentrado libera a los fundadores de la tiranía de los resultados trimestrales y permite realizar inversiones a largo plazo en investigación, productos y expansión.
Hay que tomarse en serio ese argumento. La innovación requiere paciencia, y los mercados públicos suelen premiar con demasiada frecuencia la certeza a corto plazo por encima de la creación de valor a largo plazo. Pero las estructuras de doble clase también son mecanismos de bloqueo. Los inversores pueden confiar en los fundadores actuales; sin embargo, se desconoce quiénes serán los líderes del futuro. La cuestión no es si se quiere un control afianzado ahora, sino si se seguirá queriendo después de una sucesión, un desvío estratégico o una crisis de la empresa.
Las investigaciones académicas sugieren que cualquier prima de valoración asociada a las estructuras de doble clase suele desvanecerse con el tiempo, mientras que un control sostenido por parte de los directivos puede animar a estos a anteponer sus propios intereses a los de los accionistas —mediante adquisiciones que destruyen valor, remuneraciones desajustadas o la creación de imperios—, al tiempo que hace que resulte costoso y difícil para los accionistas intervenir. El gobierno corporativo debería diseñarse para hacer frente a toda la gama de resultados inciertos, no solo al escenario base.
Cambio en el equilibrio de poder de los propietarios activos
Este punto de inflexión en materia de gobernanza llega en un momento delicado. La temporada de votaciones por delegación se ha desarrollado en un contexto de cambios en la normativa federal y de un panorama cada vez más competitivo en cuanto a la constitución de sociedades en los estados de EE. UU. Esto ha desplazado de manera significativa el equilibrio de poder de los propietarios activos hacia los equipos directivos y sus consejos de administración. Este giro normativo, que pasa de l