El gran reto de la energía limpia ya no está solo en generar más renovables, sino en tener redes capaces de gestionarlasEl gran reto de la energía limpia ya no está solo en generar más renovables, sino en tener redes capaces de gestionarlasEl gran reto de la energía limpia ya no está solo en generar más renovables, sino en tener redes capaces de gestionarlas
Durante años la transición energética ha estado muy asociada al desarrollo de energías renovables. ¿Estamos entrando en una nueva fase?
Posiblemente sí. Todavía queda mucha generación renovable que desplegar, pero el reto actual y de los próximos años será cómo gestionar una red eléctrica mucho más compleja. Sin entrar en polémica, el apagón que vivimos el año pasado en España, es un ejemplo de ello. España puede decir, sin ninguna duda, que tiene uno de los mejores sistemas eléctricos del mundo y cuenta con excelentes profesionales. Aun así, vivimos un episodio inédito que, aunque algunos expertos asociaban a ciertos desequilibrios del sistema, la gran mayoría considerábamos muy poco probable que pudiera llegar a producirse. Y esa complejidad no va a dejar de aumentar. La adopción masiva del coche eléctrico, el desarrollo de CPDs o el almacenamiento de energía son algunos ejemplos de los nuevos retos que ya estamos incorporando al sistema eléctrico. Por eso creo que estamos entrando en una nueva fase de la transición energética, en la que tan importante como seguir desplegando generación renovable será disponer de redes capaces de gestionar esa nueva realidad.
¿Qué papel jugarán las redes eléctricas en esta nueva etapa?
Las redes eléctricas serán vitales, me atrevería a decir que serán críticas en los próximos años, y que, en parte, condicionarán las opciones de crecimiento de aquellos países que no acometan una modernización, gestión y mantenimiento de sus redes eléctricas. La importancia del desarrollo de las redes ha pasado a un primer plano, precisamente por la irrupción de las energías renovables y la generación distribuida. Pero esa nueva realidad, junto al papel del consumidor en la autogestión energética, introduce mucha más complejidad y la necesidad de incorporar más tecnología. La Organización Internacional de la Energía (OIE) ha estimado que las inversiones necesarias en las redes eléctricas deberían duplicarse en los próximos años, pasando de 300.000 millones de dólares a 600.000 millones. Para mí, el reto es enorme en dos aspectos. El primero sería la mano de obra cualificada necesaria para ejecutar dicho plan. La misma OIE estima que deberíamos pasar de 7,5 millones de trabajadores cualificados a 11 millones, cuando la tendencia es la opuesta. Hay una generación de profesionales que se va a jubilar y no se ha producido un relevo generacional suficiente. Además, el periodo de formación de estos profesionales es largo, por lo que, si no tomamos medidas ya, se van a estrangular las posibilidades de ejecución de muchos proyectos. El segundo reto sería el aprovisionamiento de materiales especializados. Ya existen tensiones en el suministro y es posible que se compliquen en los próximos años. Por último, es posible que en los próximos meses o el año que viene se pongan en marcha procesos de reconstrucción excepcionales que van a coincidir en el tiemp