La industria que viene ya está aquíLa industria que viene ya está aquíLa industria que viene ya está aquí
España tiene una oportunidad extraordinaria para liderar esta transformación. Contamos con conocimiento científico, tejido empresarial, recursos naturales y capacidad tecnológica para desarrollar una nueva generación de industrias basadas en la bioeconomía y la economía circular. La clave está en convertir esas ventajas en infraestructuras industriales capaces de generar valor añadido, empleo cualificado y desarrollo territorial.
Ese es precisamente el espíritu que guía el proyecto SustaiNext, el primer proyecto Flagship financiado por la Circular Bio-based Europe Joint Undertaking (CBE JU) que pretende revolucionar la industria de los extractos botánicos con un modelo único que podrá ser replicado por la industria europea de base biológica.
El objetivo principal del proyecto es la construcción, recientemente finalizada, de una biorrefinería de extractos vegetales analítica, dinámica e inteligente, considerada la más moderna, sostenible e innovadora del mundo. Más allá de la dimensión tecnológica de esta instalación, lo verdaderamente importante es lo que representa: una nueva manera de entender la industria del siglo XXI.
La planta de Natac Natural Ingredients, situada en Hervás (Cáceres), ha sido concebida para convertirse en un referente internacional en el aprovechamiento integral de los recursos vegetales. Cuenta con una capacidad de procesado de 20.000 toneladas de biomasa al año y combina tecnologías avanzadas de extracción, separación y valorización que permiten maximizar el rendimiento de las materias primas y minimizar el impacto ambiental del proceso. Su diseño responde a una visión industrial que integra innovación, sostenibilidad y competitividad como elementos inseparables.
Los datos ayudan a comprender la magnitud del salto que estamos dando. Actualmente, de cada kilogramo de planta obtenemos una media de 300 gramos de producto final. Gracias a las capacidades de la nueva biorrefinería podremos alcanzar rendimientos de hasta 700 gramos por kilogramo procesado. El resto será devuelto al campo para favorecer la regeneración de los suelos y el crecimiento de nuevas plantas, cerrando así un ciclo productivo mucho más eficiente y alineado con los principios de la economía circular.
Esta mejora no representa únicamente una ganancia operativa. Constituye un ejemplo práctico de cómo la innovación tecnológica permite desacoplar crecimiento económico y consumo de recursos. Cada incremento en la eficiencia supone una menor presión sobre las materias primas, una reducción de residuos y una mayor capacidad para generar valor a partir de la misma cantidad de biomasa. En otras palabras, demuestra que sostenibilidad y competitividad no son objetivos contrapuestos, sino dos caras de una misma estrategia industrial.
Y resulta especialmente relevante que un proyecto de esta magnitud haya surgido fuera de los grandes núcleos urbanos. Durante demasiado tiempo la innovación se ha vinculado casi ex