Rally impulsado por el alto el fuego, con un giro de la FedRally impulsado por el alto el fuego, con un giro de la FedRally impulsado por el alto el fuego, con un giro de la Fed
Más allá de las cifras
MACROECONOMÍA
Los temores inflacionistas parecen haber quedado atrás, al menos si se tienen en cuenta las expectativas de inflación a la baja o se da crédito al anuncio del acuerdo de paz de Donald Trump. Sin embargo, el índice de precios al consumo (IPC) de mayo reveló una situación más compleja: mientras que la inflación general se disparó hasta el 4,2 % interanual (i.a.), su nivel más alto desde abril de 2023, el IPC subyacente ofreció un respiro y subió menos de lo esperado (0,2 % frente al 0,3 % intermensual (i.m.) anterior), con los precios de los bienes subyacentes registrando su primer descenso mensual en más de un año, una señal de que los efectos de traspaso impulsados por los aranceles podrían estar desvaneciéndose. La inflación de la vivienda y de los servicios en general se mantiene muy por debajo de sus máximos pospandémicos, e incluso se ha ralentizado aún más, lo que refuerza la idea de que la perturbación sigue concentrándose en categorías sensibles a la energía y a las importaciones, en lugar de una reaceleración generalizada en toda la cesta de la compra.
No obstante, es difícil alegrarse de una inflación subyacente más moderada cuando los precios al productor se mantienen obstinadamente firmes. El índice de precios al productor (IPP) subyacente para la demanda final, excluidos los alimentos, la energía y los servicios comerciales, subió un 0,8 % m/m en mayo, su mayor aumento mensual desde marzo de 2022, y se sitúa ahora en el 5,1 % a/a, más de dos puntos por encima de la inflación subyacente del lado del consumidor. Esta brecha se cerrará mediante una combinación de compresión de márgenes en los sectores sensibles a las importaciones y un traspaso gradual a los precios de los servicios, lo que bastará para mantener el índice de gastos de consumo personal (PCE) —el indicador preferido de la Fed— incómodamente por encima del objetivo. En este escenario, esperamos que la Fed mantenga en suspenso cualquier cambio en los tipos de interés mientras supervisa cualquier ampliación de las presiones inflacionistas.
En Europa, el Banco Central Europeo (BCE) elevó su tipo de depósito al 2,25 %. La miembro del Comité Ejecutivo Isabel Schnabel había defendido con firmeza que el BCE ya no podía ignorar la crisis energética, advirtiendo de que aumentaba el riesgo de que las expectativas de inflación se desanclaran. El FOMC se negó a comprometerse de antemano con una trayectoria, haciendo hincapié en la dependencia de los datos ante la incertidumbre relacionada con la guerra y la volatilidad de los precios del petróleo. El lado positivo es que los efectos de segunda ronda y el crecimiento salarial siguen contenidos, lo que limita el riesgo de una espiral inflacionista y corrobora nuestro escenario de una subida de tipos del BCE este año.
Kevin Warsh preside esta semana su primera reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). Un nuevo dato de inf